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Volver a Almodóvar



November 20, 2020

Por: KARINA SAINZ BORGO

 

Con esta película he llorado (y mucho), siempre en aviones: he cruzado cuatro veces el Atlántico viéndola. Me obsesioné, hasta el punto de comprar el guion.

 

Pedro Almodóvar  no cae en gracia a algunos, que tienen todo el derecho a empacharse, faltaba más. Sin embargo, pienso que si escuece es por su capacidad de remover: te pega un bofetón con una escena seca y luego te acaricia con la mano, para que se te pase el ardor. Narra y, al mismo tiempo, dirige, compone, ejecuta. Corta, raja y cicatriza.

 

Crecí viendo sus películas, todas. Varias veces, además. Tacones lejanos  era mi favorita después de  Mujeres al borde de un ataque de nervios  con aquella Rosy de Palma y Carmen Maura y su gazpacho con somníferos. Todo sobre mi madre  y la oscura  Hable con ella , pero  Volver  me fulminó, como lo hizo  P epi, Luci y Bom… y otras chicas del montón , pero en modo sísmico. Almodóvar esconde «un ramalazo Lessing» en la mezcla de sus hipérboles y la naturaleza de sus tragedias.

 

“Siempre me ha hipnotizado la relación de Almodóvar con la madre y la mujer como arquetipo”

 

Me gustaba y me gusta el exceso de Pedro Almodóvar, su relación con la cultura popular, el humor, el drama, el color, la sordidez, también su evolución hacia lo elegante y lo simple. Él es capaz de combinar la aspereza y la ternura, el deseo y la desaparición de ese deseo. Texto e imagen como ráfagas de disparos. Arremeter, agujerear, emocionar.

 

Siempre me ha hipnotizado la relación de Almodóvar con la madre y la mujer como arquetipo. Creo que es lo que me interesa de su universo. Esta noche he visto  Dolor y gloria  por quinta vez (la daban en La 1) y me gustó aún más la secuencia de “no pongas esa cara de narrador” entre madre e hijo, una escena que ha dado para horas de conversación (y debate ) con la escritora y editora  María Fasce .

 

Los hombres de Pedro Almodóvar son, como en lo que a mí me gusta narrar, una fantasmagoría. No los juzga, pero son eso: una incomparecencia, una bruma.

 

“Almodóvar no narra, él excava”

 

Sus mujeres, aunque no se parezcan a las mías, tienen ese fogonazo que intento cuando escribo: tragicómicas, exageradas, hechas de piedra y madera, inmensas, simples ya la vez brillantes…  Ellas hacen que te sientas minúscula mirándolas o escribiéndolas . Y él consigue eso de forma innata. Lo lleva dentro.

 

Quizá Almodóvar lleva toda su vida queriendo al pueblo. Yo no lo tengo tan claro, porque no soy manchega ni crecí en el franquismo, pero muchas de sus preguntas o perplejidades se parecen a las mías. Donde él pone un visillo de colores para espantar las moscas yo pienso en tinajeros, ahí donde pone una rosquilla o unas magdalenas, yo pienso en papelón y melcocha. En fin, que he visto por quinta vez  Dolor y gloria  y me he emocionado hasta los tuétanos. Almodóvar no narra, él excava.

 

Fuente de la Reseña:
https://www.zendalibros.com/volver-a-almodovar/

 




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